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Museo Nacional de la Memoria

Bogotá. Colombia 2015

 

En la búsqueda de cómo representar el conflicto, y basándose en los estudios del Centro Nacional de Memoria Histórica, se implementaron tres directrices al proyecto: el entendimiento del conflicto colombiano como un conflicto rural en el cual la sociedad civil ha sido la más afectada, la complejidad de rememorar las víctimas de un conflicto en el cual existe disenso tanto entre quienes son víctimas y victimarios como en la culpabilidad de los actores, y la idea de un museo que puedaactualizar su discurso sin perder de vistalos objetivos del CNMH.

Nuestro punto de partida es el arquetipo de la casa, el hogar con el que nos identificamos todos y al que muchos añoran regresar. Construir un museo nacional de la memoria que albergue en la ciudad el sufrimiento que ha tenido su mayor magnitud en el campo es una gran responsabilidad: el museo no está para ser una torre imponente e intimidante para las víctimas, sino todo lo contrario, algo conocido que las invite a participar de él, creando un museo monumental no en cuanto a sus dimensiones sino en términos de confluencia de importantes procesos sociales, y en el potencial de reconstrucción de un territorio común, que se pueda entender como un hogar para todos. Es por esto que el concepto del edificio se basó en una tipología horizontal, una tipología -por así decirlo- rural. Las multiplicidades de volúmenes, o casas, evocan la idea de pueblo y así mismo la de pluralidad y diversidad. Al ser una confluencia de volúmenes disparejos, el edificio, más que ser un Museo-Centro, o un Museo bogotano, intenta ser un espacio que articula, pone en diálogo y une los diversos museos itinerantes del país.

Una de las funciones principales del Centro de Memoria Histórica es la rememoración de las víctimas, su reconocimiento y dignificación. El carácter simbólico del edificio es entonces de gran importancia, tanto por su contenido expositivo como por su forma simbólica. La forma del museo se convierte en una metáfora del conflicto capaz de trascender, con ayuda de su contenido, la situación actual colombiana.

Más que simbolizar el conflicto y abstraerlo, el edificio se propone valerse del lenguaje arquitectónico y los signos de los que se compone para plantear una ficción desde la que sea posible reconfigurar el territorio y plantearse un nuevo lugar desde el que se puedan abordar los conceptos de reconciliación, diálogo y donde se propicie el desdibujamiento de las fronteras. Los diferentes volúmenes representan diferentes sectores de la población colombiana que, sin ser específicos y sin llegar a representar a ninguna zona en especial, demuestran una compleja convivencia. La intención del proyecto es hacer visible la heterogeneidad del territorio, de los sujetos e historias que lo habitan y del conflicto en sí mismo, para que desde la diversidad se genere un diálogo entre los volúmenes implantados en el territorio.

 

LAH arquitectura (José Luis Concha) + MEMA arquitectos + GRX arquitectos